El gobierno argentino enfrenta críticas por no cumplir con sus pronósticos de inflación, lo que genera dudas sobre su credibilidad. Economistas señalan que figuras como Toto Caputo y Javier Milei han hecho promesas sobre la inflación que no se han materializado, como la esperada baja a partir de agosto.
La falta de una agenda clara por parte del gobierno, sumada a la polémica desatada por voceros como Adorni, ha llevado a una pérdida de foco en temas cruciales como salarios, desarrollo e inversiones. Se percibe una gestión paralizada, con áreas del Estado demoradas y ministros que no pueden viajar, situación que no se observaba ni en gestiones anteriores.
A pesar de la dificultad para recuperar la agenda pública, existe la percepción de que figuras como Villarruel podrían capitalizar un porcentaje del electorado que se encuentra indeciso. Sin embargo, la gestión gubernamental se ve trabada por tensiones internas y una falta de comunicación efectiva, lo que podría generar un daño irreversible si no se toman medidas correctivas.