La diversidad de acentos en Latinoamérica se explica por la influencia de las lenguas indígenas preexistentes. En Perú, Bolivia y el altiplano ecuatoriano, el quechua y el aymara han moldeado el español andino, caracterizado por un sistema de vocales fuerte, pronunciación clara y ritmo pausado.
En México, el náhuatl ha aportado a la articulación de la 'l' y ciertos saltos tonales, resultando en diferencias incluso dentro del país, como en el español del norte comparado con el yucateco de influencia maya. La geografía indígena actuó como un factor de diversificación.