La guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán ha provocado la interrupción del tráfico en el estrecho de Hormuz, agravando la tensión económica mundial y afectando a la isla de Hormuz.
El puerto de Bandarabás, antes repleto de turistas, se encuentra ahora casi desierto. Los viajes han disminuido significativamente y los barcos de carga permanecen varados en el mar.
En la isla, los cafés y tiendas están vacíos, los costos de transporte se han duplicado, afectando los precios de frutas y verduras. La pesca, tradición familiar, se ve amenazada con barcos varados en la orilla.
A pesar del aumento del desempleo y los precios, los residentes se niegan a abandonar la isla, mostrando resiliencia ante la adversidad.