Se subraya la importancia de decir la verdad y enseñar la palabra de Dios, en lugar de ofrecer un falso consuelo de "paz, paz" sin que esta exista realmente. Se menciona que la diversidad de iglesias y apóstoles es parte del plan divino.
Se destaca que la predicación para ganar almas tiene una recompensa mayor que todo el oro del mundo, ya que un alma es invaluable. Quien lleva un alma a Jesús tendrá una riqueza eterna y felicidad.
Se explica que en la eternidad no hay corrupción ("no hay moho"), asegurando la permanencia de la recompensa.