El pastor continúa explicando que la gente depende de la obediencia de los líderes al mandamiento de predicar el evangelio para ser salvos.
Destaca que miles de personas van al infierno cada minuto y que la iglesia tiene el remedio para salvar las almas mediante la reconciliación con Dios.
Enfatiza que la vida sin pausa espiritual es trágica y que los líderes deben cuidar su relación con el Señor para no perder la unción.
El administrador fiel recibe mayor responsabilidad mientras que quien falla en esto pierde la confianza del Señor.