Alberto explicó que el precio de la carne se rige por la oferta y la demanda, y que al no consumir carne, debería ser más económica.
Señaló un error cometido en los últimos 20 años en la ganadería argentina: mientras Brasil, Uruguay y Paraguay duplicaron o triplicaron su stock ganadero, Argentina lo redujo en 10 millones de cabezas (de 60 a 50 millones), perdiendo 500.000 por año. Esto se debe, en parte, a la estrategia de vender carne a Brasil en décadas pasadas, donde ellos no mataban las hembras, asegurando su reproducción.
Propuso que Argentina implemente la misma estrategia que Brasil, dejando de matar hembras por un año y medio y abasteciéndose de otros países, para así recuperar el ganado.