Se describió un cambio radical en el consumo argentino en comparación con 2023. Mientras antes primaba la escasez y la necesidad de consumir rápidamente ante la incertidumbre de precios, ahora las góndolas están completamente abastecidas con una amplia variedad de marcas y una fuerte competencia entre categorías de productos.
Esta competencia se extiende a diferentes rubros, donde incluso productos como aguas saborizadas compiten con gaseosas, cervezas y sidras. Los industriales se muestran preocupados por ofrecer mejor calidad y combinación de precios para atraer al consumidor. Se señaló que los índices de alimentos y básicos han estado significativamente por debajo de la inflación general, evidenciando esta fuerte competencia.
Se planteó que la comercialización está experimentando una fuerte transformación, con la irrupción de la venta online que genera cambios disruptivos. La Argentina está viviendo de golpe un proceso que en el mundo tardó años en desarrollarse, lo que obliga a reestructurar una estructura comercial sobredimensionada.