Facundo Manes reflexiona sobre la resiliencia y cómo la tragedia familiar lo impulsó a crecer y a dedicarse a lo que le gusta, cumpliendo la promesa que le hizo a su madre de ser diplomático.
Describe su carrera como abogado y diplomático, destacando la exigencia del concurso de ingreso al servicio exterior y la influencia de su madre en su vocación.
Manes expresa su deseo de disfrutar la vida, estar en paz y ver que su madre tuvo justicia, más que buscar un cargo como embajador.
Aclara que la paternidad no es un plan inmediato para él y su pareja, y que si tuviera hijos, consideraría la adopción.
Finalmente, reitera su orgullo por su madre, Nora, y el amor que les brindó, lo cual considera fundamental para seguir adelante.