Se lee el Evangelio según San Mateo, que relata cómo los once discípulos, tras la resurrección de Jesús, acudieron a Galilea a la montaña citada por Él.
Al verlo, se postraron, aunque algunos dudaron. Jesús se acercó y les afirmó haber recibido todo poder en el cielo y en la tierra.
Les encomendó la misión de hacer discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a cumplir sus mandamientos.