El pecado acorta la vida y aborta el propósito de Dios, como ocurrió con Moisés que no completó su misión. En cambio David cumplió lo que Dios le encomendó en solo 70 años. Lo importante no es la cantidad de años vividos sino la calidad y fidelidad al llamado divino.
Los justos a veces mueren antes para ser protegidos del mal que viene según Isaías 57. Enoc fue premiado al ser llevado al cielo para evitar el sufrimiento del diluvio que vendría sobre una sociedad corrupta. Los creyentes deben perseverar en la intimidad con Dios y en el servicio sin dejar que bendiciones o circunstancias enfríen su fe.