Elmer se muestra reacio a dar su discurso y participar en la elección, molesto por la broma de sus amigos y la reacción de su padre. A pesar de la insistencia de sus amigos, él se mantiene firme en su decisión de no ser candidato.
Se discute la validez de las promesas de campaña, señalando que a menudo equivalen a mentir. Se mencionan las tácticas de los candidatos, como poner apodos y hacer promesas que no cumplen. Elmer finalmente decide no participar, argumentando que no es listo y no sabe lo que hace un presidente, pero sí sabe que está mal aprovecharse de los demás.