Un diputado boliviano denuncia que un avión Hércules de la Fuerza Aérea Argentina ha llegado al país transportando gases lacrimógenos, acusando al gobierno argentino de pisotear la constitución y mentir sobre la naturaleza de la ayuda enviada. Solicita un informe a las Fuerzas Armadas de ambos países para desvelar estas presuntas mentiras.
Diego Valenzuela, analista, considera que este episodio es un reflejo del agotamiento del modelo estatista boliviano y la inestabilidad generada por la fractura interna de los partidos políticos. Se menciona la dificultad del presidente boliviano para ordenar la situación y la constante intervención de Evo Morales, buscando avivar el conflicto.
Se desestima la versión del diputado, confirmando a través de comunicados de Cancillería que Argentina envió alimentos como respuesta a una solicitud del gobierno boliviano, y no material represivo.