Los pescadores artesanales de Ushuaia comparan la centolla, principal recurso que extraen del mar, con el "oro rojo" debido a su alto valor en el mercado, el cual se cotiza en unidades de la especie y no en moneda.
Explicaron que el método de pesca consiste en dejar trampas en el fondo marino por varios días y luego recolectar el crustáceo, un proceso que requiere esfuerzo y sacrificio para asegurar la rentabilidad de la jornada.
Describen el oficio como duro y sacrificado, exacerbado por el inclemente clima de Tierra del Fuego y la falta de condiciones laborales dignas, lo que pone en riesgo la continuidad de esta actividad ancestral.