La interrupción del tránsito por el estrecho de Hormuz provocada por la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán ha elevado drásticamente el precio del combustible y amenaza la supervivencia de la flota pesquera española.
Pescadores como Lucas Ramis aseguran que hoy cuesta más salir a faenar que los ingresos que obtienen. El gobierno español anunció en marzo un paquete de ayudas de 6 mil millones de dólares, de los cuales 30 millones se destinaron al sector, aunque muchos denuncian que las subvenciones no llegan.
El precio del diésel ha subido más del 80 % y los pescadores advierten que el sector ya está endeudado y no puede asumir más préstamos.