El bloqueo mutuo entre la República de Chipre y Turquía ha impedido que la OTAN y la Unión Europea compartan información clasificada, generando un problema estructural para Europa, sobre todo ante la percepción de Estados Unidos como un socio poco fiable.
La disputa territorial por Chipre se ha extendido a las aguas circundantes, con la delimitación de fronteras marítimas en juego. Turquía se rige por la "doctrina de la patria azul", que impulsa ambiciosas reivindicaciones marítimas, especialmente relevantes tras el descubrimiento de yacimientos de gas natural.