Ante la pregunta de un televidente sobre cómo recibe el delivery en su casa frente al mar, Alejandra explica el peculiar sistema que utiliza.
Debido a la ubicación de la propiedad, los repartidores no acceden por la playa, sino por la calle, y la identifican como "la casa amarilla que está en el agua". La entrada principal para recibir los pedidos se encuentra en la parte trasera de la casa, evitando así que los repartidores se mojen los pies.