Topa relata una historia reinventada de Los frijoles mágicos donde Jack intercambia su vaca Mimi por semillas que forman un laberinto mágico con árboles parlantes y un río de limonada.
Dentro del laberinto Jack conoce al gigante Oliverio, amante del pastel de manzana, y juntos preparan un enorme pastel para todo el pueblo.
La moraleja destaca que cada recorrido es diferente y hay que disfrutar el viaje y compartir las sorpresas de la vida.