El primer ministro británico Keir Starmer enfrenta una grave crisis interna en el Partido Laborista tras las derrotas en las elecciones locales consideradas las peores en más de 100 años.
La renuncia del secretario de salud Wes Trittin y la polémica por el nombramiento de Peter Mandelson como embajador en Estados Unidos por sus vínculos con Jeffrey Epstein han erosionado su autoridad. Más de 80 parlamentarios laboristas ya pidieron su relevo o un calendario para dejar el liderazgo.
La corresponsal Luisa Pulido explicó que el proceso para remover a un primer ministro laborista es complejo y requiere el apoyo del 20% de los 403 diputados. Starmer ya anticipó que peleará por su cargo.