La Policía Federal allanó un taller clandestino en Monte Castro donde rescató a 18 personas, entre ellas siete menores, que trabajaban en condiciones de explotación laboral.
Las víctimas, en su mayoría de nacionalidad boliviana, estaban encerradas sin llave de acceso y dormían por turnos en el sistema de “cama caliente”. Quienes no producían no recibían comida.
El juez federal Ariel Lijo ordenó el operativo. Los menores trabajaban junto a sus padres en la confección de ropa que se vendía tanto en ferias de la zona como en marcas reconocidas.