El padre de Renata, Ignacio, relató que la niña necesitaba acompañante terapéutico permanente y que el centro violó múltiples normas de seguridad. Los imputados en la causa son el asistente terapéutico y el guardavidas, quienes no respondieron a la familia ni pidieron disculpas.
El abogado Matías Morla confirmó que la investigación avanza y que se detectaron al menos cinco violaciones a los protocolos en pocos segundos. La familia exige justicia y que el caso sirva para concientizar sobre la supervisión en centros de discapacidad.