Centenares de personas se movilizaron en el Obelisco para pedir la reforma de la ley de maltrato animal que data de 1954 y establece penas de solo 15 días a un año.
Los manifestantes exigen que las penas sean de 2 a 6 años o de 3 a 8 años y que los maltratadores reciban condenas efectivas.
El caso de Adriel Caminos, acusado de asesinar al menos 16 gatos, se convirtió en el símbolo de la protesta porque las víctimas fueron engañadas bajo la excusa de adopción.
Los organizadores enviaron una carta a Javier Milei recordándole su promesa de campaña de endurecer las penas contra el maltrato animal.