El presidente Lula da Silva anunció un paquete de 11 mil millones de reales para combatir al Comando Vermelho y al Primero Comando da Capital, grupos que controlan zonas populares en Brasil.
El plan incluye seguimiento de flujos ilícitos, uso de drones, bloqueo de telefonía y fortalecimiento de la policía forense. Lula busca revertir el reproche de ser complaciente con la inseguridad.
A cinco meses de las elecciones, las encuestas muestran a Lula apenas cuatro puntos por encima de Flavio Bolsonaro.