Bolivia vive una semana de intensas protestas y bloqueos en más de 60 rutas del país contra las medidas gubernamentales del presidente Rodrigo Paz. Los manifestantes reclaman aumentos salariales, estabilización económica y la no privatización de empresas públicas.
El gobierno acusa al expresidente Evo Morales de fogonear el descontento. Morales enfrenta un pedido de detención por no presentarse a un juicio en el que se lo acusa de tener una hija con una joven de 15 años cuando era presidente.
Paz anunció una reforma constitucional para atraer inversiones extranjeras en hidrocarburos, minería y energía, aunque la medida generó más tensiones sociales.