Las casas construidas sin regulacion inmobiliaria sufren rajaduras en los cimientos y varias ya fueron derribadas por la marea. Vecinos colocan bolsas de arena y gaviones para contener el avance pero el problema se extiende a localidades vecinas.
Los habitantes locales advierten que la situacion afecta al turismo del que dependen economicamente y que muchas propiedades ya resultan invendibles.