Tres ladrones armados ingresaron a una casa en Tuzengo, Tigre, rompiendo la puerta con un ariete, mientras la familia estaba adentro: la madre Débora, su marido y su hija adolescente.
La hija vio la irrupción y avisó; el padre saltó por los techos para activar la alarma. Los delincuentes agarraron a madre e hija de los pelos, las bajaron por la escalera y exigieron dólares, golpeándolas en la cabeza.
La familia ofreció autos, billeteras y una Play, pero los ladrones solo se llevaron la Play, billetera del marido y un celular, que luego descartaron. Una alarma vecinal activada por el marido los ahuyentó en menos de cinco minutos.
Débora contó que parecía una película por la violencia y determinación; la denuncia se radicó con pocos datos ya que solo se veían sus miradas.