El doctor Suárez continúa su sermón citando Jeremías 6:15, donde Dios reprende a profetas y sacerdotes engañadores que curan heridas con liviandad prometiendo paz falsa sin entregarla.
Describe cómo el pueblo subía a montes para hechizos mientras confiaba en el templo, lo que llevó a su caída. Advierte sobre avergonzarse de abominaciones y caer en el castigo divino.
Exhorta a pararse en los caminos antiguos y preguntar por el buen camino a Dios para evitar fracasos y rendir cuentas en el Tribunal de Cristo. Relata anécdotas personales de confrontaciones con pecadores que confesaron bajo la presencia divina.
Recuerda la parábola de las diez vírgenes, urgiendo a consagrarse ahora para no encontrar la puerta del reino cerrada.