El robot humanoide Familiar, diseñado como mascota para combatir la soledad especialmente en adultos mayores, genera polémica en el panel por su apariencia "fea" y "triste" pero con gran potencial de éxito por la demanda de compañía.
Creado por Colin Engle, fundador de la aspiradora robot Roomba, el dispositivo entiende el tono de voz del usuario, se acerca si está mal, permite mimos, recibe al llegar a casa y aprende preferencias sin requerir cuidados como alimentación o paseos. No imita a un animal específico y aún no está a la venta.
El debate se centra en si puede reemplazar a un animal de compañía, argumentando que los animales son caros y mueren, mientras el robot no, aunque genera tristeza por ser inanimado. Panelistas comparan con personas que se enamoran de pantallas o Siri, destacando que muchos lo adoptarán pese a su diseño.
Se cuestiona si un robot puede ofrecer verdadera compañía emocional, pero reconocen su utilidad para evitar cargas y afrontar duelos por muerte de mascotas. El concepto avanza hacia robots que aprenden hábitos del usuario para personalizar interacciones.