La inflación de abril registró un 2,6%, la primera baja tras nueve o diez meses de aceleración, con alimentos al 1,5% gracias a deflación en cortes de carne como nalga y asado, y núcleo al 2,3%. Aunque superó expectativas presupuestarias, bajó de picos como el 3,4% de marzo, estabilizando la tasa anual en torno al 32% desde el 300% recibido por Milei.
Javier Milei reconoció que una corrida cambiaria del gobierno anterior causó caída de demanda de pesos, freno en actividad económica y salarios reales, optando por un apretón monetario con tasas reales al 40% sobre inflación para evitar espiral hiperinflacionaria. Admitió malestar social pero defendió que el escenario alternativo era peor, y el dato da aire para reactivar sin disparar precios.
Panelistas destacaron impactos pendientes de servicios al 3,5-4,5% (transporte, educación, internet, tarifas públicas), combustibles al 12% y energía al 8% en Buenos Aires, pero bienes importables como autos y calzado con deflación al 0,4-0,5%. Proyecciones para mayo bajo 2%, aunque Milei insiste en cero inflación como único alivio, priorizando desinflación sobre actividad pese a recesión y morosidad.
El empresario Martín Nadler de Lumilagro contó reconversión exitosa: acceso a importaciones permitió termo para mate de mejor calidad a 12 dólares FOB (vs 18 antes), récord de ventas, exportaciones vía Argentina pese a producción mixta Asia-Argentina, y planes de más empleo en diseño e ingeniería que pre-reconversión.
Discusión incluyó chances de reelección de Milei por miedo al kirchnerismo, con interna peronista entre Kicillof y La Cámpora, y énfasis en que clases bajas y medias apoyan el modelo pese a ajustes.