Islandia implementa desde 2015 jornada laboral de cuatro días o 35 horas semanales con resultados positivos: mayor productividad, bienestar para empleados y empresarios, aumento natalidad.
Estudio en 2.500 empleados públicos mostró éxito, aunque en país pequeño de 400.000 habitantes con sindicatos fuertes. Panel sugiere probar en empresas argentinas pese diferencias.
Contraste con ley laboral rechazada que descontaba sueldos por accidentes deportivos. Críticas locales llaman vagos a islandeses.