Cardenal alemán Felix Marx criticó en el Congreso Católico Alemán de Würzburg el clima social deteriorado en Estados Unidos, advirtiendo no enviar hijos a estudiar o trabajar allí por su deterioro diario.
Sus declaraciones ante jóvenes resaltan distanciamiento retórico del líder alemán hacia aliado, en evento con tensiones para el mandatario.
En el mismo Congreso, Marx fue interrumpido por persistentes silbadas y gritos de protesta de sectores de la juventud durante sus visiones sobre futuro y valores familiares.
Este clima de hostilidad evidencia fractura política en Alemania, donde lo llaman "ministro de relaciones exteriores" en vez de canciller, exigiendo que gobierne.
Las palabras de Marx se dan en marco de alta sensibilidad diplomática, mientras relaciones transatlánticas se recalibran tras cumbres bilaterales.