La ciudad de Beni en la República Democrática del Congo vive una crisis con calles vacías, comercios cerrados y escuelas paralizadas por ataques armados contra fuerzas gubernamentales.
La violencia genera homicidios, secuestros y torturas, paralizando bancos, transportes y vida cotidiana en una zona de crisis humanitaria e institucional.
Los residentes transitan con temor; el impacto afecta la educación a largo plazo.