Una banda de delincuentes disfrazados de policías usó un ariete para derribar reja y puerta en una casa de Ituzaingó a las 20:15, irrumpiendo violentamente donde estaban Débora y su hija de 23 años.
El marido saltó por balcones arriesgando heridas en cercos eléctricos para activar alarmas vecinales, lo que hizo huir a los ladrones tras golpear a las víctimas y exigir dólares que no había. Se llevaron solo una computadora y un celular.
Débora relató el terror: la tiraron al piso, le pegaron en la cabeza y la insultaron al sonar las alarmas. Los delincuentes cubrieron zapatos con nylon para no dejar huellas, actuaron con precisión policial y se fueron caminando tranquilos como vecinos.
Diego reportó que la banda parecía organizada, con vestimenta negra idéntica, pasamontañas y zapatos cubiertos, recordando allanamientos vistos en TV. La hija también fue golpeada y está mal emocionalmente.