Karina Gao, quien llegó de China a Argentina a los 9 años, relató cómo sobrevivió a un coma inducido por neumonía bilateral de COVID mientras estaba embarazada de 25 semanas de su tercer hijo.
En plena pandemia, le dieron 15 minutos para despedirse: organizó el pago de deudas, envió un audio a su asistente, un mensaje a su marido y un video a sus hijos pidiendo que estudien chino y sean felices. Despertó tras una siesta larga, transformando su visión para disfrutar cada minuto de la vida.
Presentó su libro Hacia el Oeste, sobre su historia migratoria, y anunció un viaje nómada familiar de un año alrededor del mundo con homeschooling, empezando por Australia, vendiendo casa y auto para financiarlo mediante traslado de costos como educación privada a museos y comidas.
Contó anécdotas de pobreza inicial en Argentina, durmiendo en regalería, eligiendo su nombre Karina por facilidad de pronunciación, casándose con un francés pese a tradiciones chinas, y valorando la solidaridad argentina sin discriminación actual hacia chinos.
Enfatizó la resiliencia familiar, respeto a mayores y mezcla cultural en su hogar trilingüe, celebrando fiestas de China, Argentina y Francia.