En La Habana, multitudes de cubanos protagonizaron protestas con cacerolazos y piquetes por apagones que duran hasta 22 horas por día, admitidos por el propio gobierno cubano.
La policía recorre las calles mientras cientos se concentran en esquinas, bloquean rutas y avenidas importantes, especialmente en barrios periféricos, gritando "que enciendan las luces" y "el pueblo unido jamás será vencido".
La situación empeora por el bloqueo intenso de Estados Unidos y la falta de ayuda de Venezuela, complicando cada vez más la vida en Cuba.