La crisis en Cuba se agrava con apagones masivos en 15 provincias, conocidos como "alumbrones" por breves retornos de luz, colapsando transporte, salud y escuelas.
La periodista Caro relató su experiencia reciente en La Habana: acumulación de basura por cuadras, farmacias vacías sin medicamentos, y una población afónica sin tratamientos. Los alimentos son inaccesibles; un paquete de pollo equivale a un salario, forzando a comer una sola vez al día por familia, comprando al día sin refrigeración.
Los cubanos muestran tristeza profunda pese a su tradición alegre; una entrevistada dijo: "Somos como los payasos: por fuera sonreímos, pero por dentro estamos demasiado tristes". Protestas surgen contra represión y desmanejo histórico de recursos venezolanos, falta de inversión energética y desfalco público.
EE.UU. ofrece 100 millones de dólares en ayuda humanitaria vía Iglesia Católica, sin confianza en el régimen. Miguel Díaz-Canel y canciller cubano culpan al "bloqueo", pero persiste represión como en 11J. Documental "Cuba, la isla que se apaga" muestra supervivencia diaria y esperanza en cambio.
Derrumbes de edificios, solares apuntalados precariamente y fe en iglesias marcan la desesperación; cubanos revolucionarios piden gobierno del pueblo.