Analía contó su infancia de abuso físico y sexual por su padrastro, depresión, angustia y maltrato, donde su madre le daba comida escondida.
Creció defendiendo su vida, hizo pacto con estatua entregando a su hijo, se casó con hombre depresivo alcohólico que se suicidó ahorcándose, viéndolo colgado en la ventana.
Sufrió visiones de sombras y personas inexistentes, terror nocturno, mareos constantes, dolores corporales que impedían dormir, deseos suicidas y exámenes médicos negativos.
Los viernes en Iglesia Universal fue liberada: eliminó deseos de muerte, visiones, dolores, perdonó a padrastro, ahora feliz con hijos, trabaja y disfruta la vida, recomendando la experiencia.