Amnesty International califica como posible crimen de guerra los ataques israelíes en el sur de Siria tras la caída de Bashar al-Assad en diciembre 2024. Israel entró en zona desmilitarizada de la ONU en Altos del Golán, provincia de Quneitra, destruyendo viviendas civiles en tres aldeas.
Fuerzas israelíes realizaron redadas domiciliarias y ordenaron evacuaciones. Operaciones continúan pese a diálogos con nuevas autoridades islamistas de Damasco para un acuerdo de seguridad.