El primer ministro británico Keir Starmer enfrenta una creciente crisis en el Partido Laborista, con asesores, ministros y legisladores pidiéndole la renuncia pese a su mandato hasta 2029. Tres vicesecretarias presentaron su dimisión este martes, mientras más de un centenar de diputados firmaron una carta de apoyo, aunque no convence en medio del revuelo en el 10 de Downing Street.
Starmer se mantiene firme en el cargo y en una reunión de gabinete temprana evitó discutir su salida, enfocándose en Medio Oriente. Admitió dificultades pero insiste en quedarse, tras malas elecciones locales donde Laboristas perdieron más de 1.100 representantes y alcaldías históricas, el peor fracaso para un partido en poder en 30 años.
Reform UK de Nigel Farage ganó 1.300 legisladores locales. La economía golpeada por guerras en Ucrania e Irán, recortes sociales y escándalo de Peter Mandelson, nombrado embajador en EE.UU. pero despedido por lazos con Jeffrey Epstein en archivos del criminal sexual, agravan la situación.
Un ministro aspira a reemplazarlo en un contexto de inestabilidad europea por tensiones con Rusia.