En el caso del asesinato de Jeremías Monzón en Santa Fe, un menor de 14 años fue sobreseído y desvinculado del proceso penal por su edad, sin medidas de seguridad. El crimen involucró tortura de una hora con 23 puñaladas en una fábrica abandonada, emboscado por menor M de 16 años (ideóloga) y cómplices de 14 y 15 años, quienes grabaron el video y celebraron después.
El informe recorre la escena del crimen intacta: un cuartito aislado usado como sala de tortura, con manchas de sangre visibles, accesos derribados y olor fétido. La víctima fue citada por WhatsApp con pretexto sentimental, atada con argumento sexual, torturada exigiendo celular por "imágenes comprometedoras".
Abuela de menor M declara por primera vez: vio a su nieta con la bicicleta de Jeremías ese día, pero no sospechó; post-crimen, los asesinos volvieron a su casa a comer tranquilos. Tía de menor de 14 pide arrepentimiento y castigo similar al de la víctima.
Los asesinos se cruzaron post-crimen con mamá de menor M (presa como partícipe), mostrándole el video en abrazos eufóricos. Menor M (16) podría enfrentar hasta 15 años al cumplir 18; el caso impulsó la nueva ley de imputabilidad, efectiva en septiembre.