Palastur compartió su experiencia de lucha diaria contra la hemofilia en Irán, diagnosticada a los dos años, agravada por la guerra de Estados Unidos e Israel y sanciones que interrumpen el acceso a medicamentos esenciales.
Hace dos años pasaron seis meses sin tratamiento y ahora llevan ocho meses sin fármacos necesarios, obligándola a buscar constantemente medicación ante el temor a hemorragias prolongadas. Aunque Estados Unidos afirma que la medicina no está sujeta a sanciones, las restricciones financieras impiden pagos internacionales.
Pacientes con deficiencia del factor 13 enfrentan hemorragias cerebrales sin inyecciones preventivas cada dos semanas, mientras una mujer recurre a fecundación in vitro con plaquetas escasas, dejando derechos básicos de salud fuera de alcance.