Jess Phillips dimitió de su cargo en el gobierno del primer ministro británico Keir Starmer, afirmando que ser un buen hombre no es suficiente y criticando la evitación de discusiones que estanca el progreso en violencia contra mujeres y niñas.
En su carta, Phillips reconoció el conocimiento genuino de Starmer pero señaló que avances surgieron de sus amenazas por errores catastróficos, como el caso Mandelson-Epstein, y que Downing Street solo actuaba en crisis.
Starmer enfrenta crecientes peticiones de renuncia tras elecciones, pero insiste en su gabinete que el país espera que siga gobernando.