El pastor predica que la honra atrae la presencia del Señor a la vida, hogar y nación, basándose en Génesis 18 donde Abraham recibe a Dios con hospitalidad extrema, ofreciendo lo mejor y sirviéndolo de pie, lo que hace que Dios cambie sus planes y se quede en vez de ir a Sodoma.
Identifica al visitante como una cristofanía de Dios el Hijo, citando Juan 14:9, Juan 1:18 y otras escrituras, y contrasta con Lot, cuyo corazón mundano no atrae a Dios. Abraham busca la presencia divina por encima de sus regalos, invitando a un congreso en Resistencia del 16 al 19 de julio.
Explica con el arca del pacto: en casa de Abinadab 20 años sin bendición por falta de respeto, pero en tres meses en casa de Obed-Edom, un extranjero temeroso de Dios, trae prosperidad masiva por la actitud de honra familiar. Reitera que la actitud frente a Dios, no su mera presencia omnipresente, genera manifestación y bendición.
Contrasta con Elí, quien por deshonra en sus hijos pierde la gloria de Dios. Cierra exhortando a crear ambientes de respeto en hogares y vidas para atraer amistad y favor divino, anunciando que ama a Dios por Él mismo lleva sus bendiciones.
Enlaza con Salmo 91 para quienes honran: protección del Altísimo, justicia divina contra perversos, banquete ante enemigos y promesa de que nada malo sucederá ni desastre en casa, cerrando la penúltima enseñanza de la serie.