La fiscal Viviana Fein fue procesada como encubridora por el juez Julián Ercolini en la causa por la muerte de Alberto Nisman, con un embargo de 15 millones de pesos, debido al descontrol total en la escena del crimen que alteró pruebas clave. Imágenes muestran pasillos convertidos en pasarela con personas sin protección, gotas de sudor contaminando el baño donde estaba el cuerpo, la fiscal sentada en la cama de la víctima y contando dinero sobre ella después de rehacerla, eliminando controles remotos posiblemente manipulados por Nisman.
El escándalo incluye la manipulación del arma asesina: encontrada bajo el cuerpo, colocada en el bidet, apoyada en la mesa de luz y limpiada por un agente que le pasó el dedo, borrando evidencias. Fein tardó una hora y media en llegar, no registró identidades de presentes como Sergio Berni, permitió libre circulación sin vestimenta adecuada y no circunscribió la escena adecuadamente, ignorando alrededores y entradas del edificio.
Panelistas denuncian que mataron la investigación deliberadamente, destacando que Nisman preparaba denunciar a Cristina Kirchner por pacto con Irán en AMIA y era la persona más custodiada que debía estar. Fein no echó a Berni, quien habló 33 veces con Kirchner y pisó con botas embarradas. El procesamiento agrava por su rol público ante un posible magnicidio.
Los expertos concluyeron que Nisman no disparó por falta de pólvora en manos, pero la limpieza impide saber quién manipuló el arma. La jueza Arroyo Salgado, exesposa, lo califica como magnicidio más grave desde la democracia. El gobierno kirchnerista embarró su imagen sin dar pésame a hijas.