En un campo militar polaco, un dron de gran porte aterrizó cargando un maniquí simulando un soldado herido, pesando como un adulto y midiendo signos vitales. Funciona con sistema hidráulico impulsado por motor a gas, permitiendo volar hasta seis horas, cargar más peso y operar en malas condiciones climáticas.
El diseño es simple para fabricarlo en fábricas de tractores y mantenerlo con mecánicos de vehículos militares. Además de evacuaciones, se evalúan tecnologías médicas como adhesivos impermeables y sensores ópticos para medir oxígeno en tejidos sin invasión, lecciones de la guerra en Ucrania.