El doctor Romero recomendó dividir la casa en tres zonas para el cuidado óptimo de los gatos: zona de eliminación con bandejas sanitarias (una más que el número de gatos), zona de alimentación ad libitum separada del agua, y zona de descanso y juego con rascadores y enriquecimiento ambiental para imitar su comportamiento de animal de desierto.
Explicó que los gatos son carnívoros estrictos que comen presas completas para equilibrar nutrientes, por lo que los alimentos balanceados previenen fracturas óseas por exceso de fósforo o falta de calcio, y aconsejó evitar pescado diario, suplementos innecesarios de calcio que causan calcinosis renal, y juegos frustrantes como el láser.
Destacó la importancia de vacunas contra leucemia felina (disponible) pero no sida felino, promover gatos de interior para longevidad de hasta 16 años, y entender por qué traen presas muertas como un gesto afectivo hacia el dueño, recomendando contactar Pájaros Caídos de Nora Correa para aves heridas.
El gato de exterior enfrenta más riesgos de enfermedades por peleas o reproducción, y se adapta a ritmos humanos como animal postmoderna ideal para ciudades.