Ali Othman, de 26 años, trabaja de día como camarero en Beirut y de noche como voluntario rescatista en barrios destruidos por ataques israelíes, como Dajie donde murieron 28 incluyendo mujeres y niños.
Trabaja sin descanso cinco días en escombros, duerme y come allí, motivado por salvar vidas pese agotamiento; familia con tradición rescatista, padre Hussein y hermano Oamat.
Estudia ingeniería biomédica financiada con trabajos extras en crisis económica libanesa; visita madre Fakria en montañas, extraña hogar destruido en Dahieh pero mantiene esperanza de retorno.