La empresa Cabot Corporation cerró su planta en Campana, Buenos Aires, tras más de 60 años de operación, dejando a 150 familias sin ingresos en medio de una vigilia y protesta con quema de neumáticos frente a la fábrica. Directivos de Brasil anunciaron el cese abrupto en el comedor sin razones claras, pese a que la planta producía normalmente y exportaba el 80% de su negro de humo, insumo clave para neumáticos.
Trabajadores como Mario, secretario general del sindicato único de negro de humo, Gustavo con 28 años de antigüedad, Emilio con 18 años y Darío González con 18 años por planta denuncian pérdidas salariales del 36% en negociaciones previas para salvar puestos, pero ahora enfrentan incertidumbre total. Marcharon al municipio, recibieron apoyo del intendente y gremios como FATE, y esperan audiencia el miércoles en el Ministerio de Trabajo de la provincia de Buenos Aires.
Los empleados culpan al modelo económico por favorecer importaciones de la misma Cabot en Brasil y China, destruyendo la industria nacional única en negro de humo. Critican la apertura comercial que hace no rentable producir localmente, pese a superar crisis pasadas como 2001 y pandemia, y temen un desastre social con promedio de edad de 45 años y dificultades para reinsertarse laboralmente.
En estudio, Rubén Suárez y Lucila Entín destacan cómo multinacionales cierran producción argentina para importar sus propios productos más baratos por aranceles bajos y dólar planchado, sumando a cientos de fábricas cerradas en la gestión. Rafael García Palavechino reporta en vivo la bronca colectiva y el llamado a Nación para proteger empleo.