El histórico bar Esquina Homero Manzi, en Boedo, podría cerrar por un juicio laboral de 220 millones de pesos dictado contra sus dueños a favor de dos bailarines de tango. Gabriel Pérez, encargado del lugar que cumple 100 años el próximo año, denunció que la cifra original de 2,6 millones en 2023 se infló por intereses irrisorios.
Los bailarines prestaban servicios esporádicos como monotributistas, facturaban por día trabajado y viajaban constantemente al exterior, demostrando no tener relación de dependencia. Pérez mostró pruebas de viajes a Japón, Corea y Europa, pero el Juzgado Laboral N°21 falló en contra, generando 7.000% de incremento.
El bar emplea a 40 familias directas y 30 artistas, más proveedores, y subsistió la pandemia con deudas. Otros tres bailarines similares inician juicios idénticos, amenazando el negocio. Apelaron a la Corte Suprema (rechazada por formalidad) y ahora dependen del Tribunal Superior de la Ciudad.
Panelistas criticaron la litigiosidad laboral, los plazos eternos de juicios (hasta 5 años) y sospecharon de acuerdos entre abogados y jueces. El abogado de los demandantes es Carlos Darío Roldán. Pérez pidió intervención del Gobierno de la Ciudad por ser bar notable y edificio histórico nacional.
El establecimiento reabrió en 2000 tras reforma, pero la gastronomía no se recuperó post-pandemia. Pérez enfatizó la necesidad de defender fuentes de trabajo justas, no solo a dos personas a costa de 100 empleos.