Trabajadoras de la empresa Cabot en Campana relataron el impacto del cierre sorpresivo de la planta, anunciado el miércoles pasado mientras producían. Débora, operaria de empaque y despacho con 8 años en la firma, contó que trabajó embarazada hasta los 8 meses y que un solo sueldo no alcanza para su familia con dos hijos.
María, del departamento de higiene y seguridad con tres años de antigüedad, describió la situación como desoladora para muchas familias y enfatizó la lucha por la reincorporación laboral en un contexto donde no hay otras opciones de empleo. Su esposo trabaja como contratista en una refinería con condiciones precarias y su hijo en una automotriz afectada por la caída de ventas.
Estela, del sector de empaque con ocho años, madre soltera, enfrenta la dificultad de llegar a fin de mes ahora sin trabajo, igual que su hija de 26 años con títulos en seguridad e higiene y sistemas que no encuentra empleo. Explicaron que la empresa cerraba pese a producir por competencia de importaciones más baratas como negro de humo de China.
Los trabajadores protestan frente a la municipalidad de Campana exigiendo la reapertura, destacando que el cambio en el modelo económico sin protección a la industria nacional agravó la crisis.