Rusia celebró un Día de la Victoria deslucido y con medidas de seguridad extremas en Moscú, ante amenazas de ataques con drones desde Ucrania.
El festejo, que conmemora el triunfo en la Segunda Guerra Mundial, se realizó bajo un alto al fuego temporal de tres días acordado entre Rusia y Ucrania, aunque con denuncias mutuas de violaciones.
Mediadores como Steve Witkoff y Jared Kushner, cercanos a Donald Trump, impulsan conversaciones para un posible acuerdo de paz, mientras el asesor ruso Ushakov exige retiro ucraniano del Donbass.